
Pude hacer de nosotros una obra de arte,
algo magistral, sin antecedentes;
y aún así te fuiste, aunque sabías que iba a extrañarte.
Me dijiste que no había alguien como yo, que era diferente
que yo podría seguirte a donde fuera;
y aún así te fuiste, sin siquiera despedirte de frente.
Hiciste que recuperara la capacidad de sorprenderme,
de dejar que cosas pequeñas se hicieran grandes;
y aún así te fuiste, y no quiero volver a esconderme.
Por fin había podido mudar de mi piel de serpiente,
de dejar de mostrarme como alguien fuerte,
y aún así te fuiste,
aunque creo que nunca estuviste presente.
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